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“Málaga en un día: una visita con mucho arte”

Nuestro compañero Jaume, de trivago, nos ha escrito su particular visita a Málaga
Visitar Málaga en un día, ¿misión imposible?
Pasar sólo un día en Málaga es más que complicado. El que la ha vivido o visitado sabe de lo que hablo. Si bien Málaga no es una ciudad grande y su centro histórico se recorre en pocas horas, son tantos los bares que invitan a entrar  y tantas las opciones de ocio y cultura, que en ocasiones es casi misión imposible tener constancia de lo rápido que pasa el tiempo durante la visita a Málaga.

 ¿Por dónde empezar la visita a Málaga? Como hijo adoptivo de Málaga que fui durante un año, fueron muchas las veces que tuve que hacer una visita exprés a la ciudad para enseñársela a mis amigos y el modus operandi siempre fue el mismo: 
De buena mañana, perderte entre las denominaciones de los cafés de la ciudad (una nube, un sombra, un mitad…) en cualquier cafetería del centro y acompañarlo de un un buen mollete para tomar energía.  
Y de ahí, a disfrutar de los museos que ofrece la ciudad, que no son pocos: desde el Picasso hasta el Thyssen, pasando por el CAC.  
Hasta 29 son los museos con los que cuenta la ciudad, no te los acabarás en tu visita a Málaga.  
Mi recomendación personal es no perderte ninguno de los tres antes mencionados. 
El Thyssen siempre tiene colecciones interesantes, el Museo Picasso es una visita obligatoria y un buen pedazo de historia de la propia ciudad y el CAC tiene las propuestas más atrevidas, que no dejan indiferente a nadie.
Mientras visitas los museos, aprovechas para descubrir el centro de la ciudad. Contemplar la catedral, la calle Larios, la Plaza de la Constitución o la Iglesia de San Agustín son algunas de las perlas del centro por las que seguro pasarás durante tu visita a Málaga. Si el día acompaña, siempre puedes pasear por el Paseo del Parque y cruzar la Alameda Sur para acabar en el Puente de Tetuán y acercarte al CAC.
Llegada la hora de comer, surge la misma pregunta que en la mayoría de ciudades que visitamos como turistas, ¿dónde comer? La verdad es que Málaga es una ciudad donde se come muy bien y muy barato, así que en líneas generales, no tengas miedo a la hora de escoger un restaurante. Al menos esa fue mi experiencia siempre que viví allí: casi todas las opciones son buenas. Personalmente,  muchas de las veces que he enseñado Málaga he acabado en en el Mesón La rebaná, en la calle Molina Lario: comida que mezcla platos de la tierra (la porra está muy rica) con platos más elaborados y un precio nada prohibitivo. Opciones hay muchas y si no eres de esta tierra y quieres tapas, el Chopp también es uno de los grandes conocidos en Málaga: tapas abundantes, ricas y baratas.
¿Y Cómo afrontar la tarde malagueña? Mi consejo es reservar el postre y el café para tomártelo en el Café con Libros, en la plaza de la Merced. Además de unas crêpes deliciosas, el sitio invita a quedarse un rato tomando café y aprovechar para retomar fuerzas.  Y llegados a este punto, podemos rematar la tarde con una visita a la Alcazaba y ver el teatro romano. La Alcazaba es una fortificación palaciega de tiempos musulmanes que se asienta sobre el monte de Gibralfaro. Es una visita obligada, tanto por el edificio en sí como por las impresionantes vistas al puerto de Málaga.
Y si no has tenido suficientes vistas, uno de los mejores sitios donde ver el atardecer es en la terraza del hotel Molina Lario y contemplar la catedral de Málaga desde una posición privilegiada. Es uno de mis puntos favoritos de la ciudad y una buena opción tanto para antes de cenar como para empezar la noche con una copa.
Si te decantas por ir antes de ir a cenar, tu visita a Málaga puede acabar con una cena por el Muelle Uno, una zona cada vez en auge y llena de bares y restaurantes en los que empezar la noche.  Y llegados a este punto, ¿dónde ir? Donde te lleve la noche.  Yo siempre que he enseñado Málaga he empezado la noche en El Pimpi, el local por excelencia para beber vino dulce, y a partir de ahí, callejear por la ciudad.
¿Me dejo algo? Seguro que sí. Pero también es verdad que siempre que he hecho de guía turístico por Málaga, mis amigos han quedado encantados. Y no es para menos: una ciudad con mucha vida, buena comida, bonita y llena de historia.  

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